Español, Puerto Rico

Puerto Rico se rebela contra la corrupción y la austeridad.

(Photo by Joe Raedle/Getty Images)

En el momento de escribir este artículo, la gente de Puerto Rico lleva siete días seguidos protestando en las calles de San Juan, y en números cada vez mayores. La furia desatada por los escándalos de la corrupción y los manejos del gobernador Ricardo Rosselló no muestra signos de disminuir. Además de eso, por la mala gestión de la recuperación tras el huracán María, el peor huracán registrado que afectó a la isla con más de 4.645 muertes.

Una combinación de colonialismo, el racismo de la administración de Trump y la agenda neoliberal de la Junta de Supervisión y Administración Financiera (también conocida como “la Junta”), así como la incompetencia de la administración de Rosselló. Finalmente, para añadir leña al fuego, las filtraciones de los mensajes privados intercambiados por Rosselló y sus amigos revelaron el grado de crudeza y el desdén total que tienen hacia la gente pobre, las mujeres, las personas LGBTQ + y otros sectores oprimidos de la sociedad.

El movimiento ahora se está extendiendo al resto de la isla, involucrando a trabajadores y personas corrientes. La última vez que las protestas masivas sacudieron la isla fue en 1999 en San Juan acerca de Vieques, exigiendo el final de la presencia de la Armada de Estados Unidos allí. Así que hoy los manifestantes se unen para exigir la renuncia de Rosselló. Algo grande está sucediendo aquí: la gente común ahora ha ocupado un lugar central, ya que los partidos políticos están luchando por mantener su status.

Desde entonces, sólo la tragedia provocada por el huracán María unió a la sociedad puertorriqueña en una sola voz. La pesadilla de meses sin electricidad, sin agua potable, sin acceso a cajeros automáticos para retirar dinero. Sin acceso a atención médica y medicamentos, lo que provocó miles de muertes. Miles de casas permanecieron sin techo ya que no se entregaron las lonas prometidas. Todo esto obligó a miles de puertorriqueños a emigrar a Estados Unidos como refugiados. Después de dos años de ineficiente y, a menudo escandalosa administración de Rosselló, los puertorriqueños se han unido para exigir su renuncia o, si decide quedarse en su posición, procesarle e inhabilitarle. ¿Qué está pasando en Puerto Rico? ¿Qué provocó esta serie de protestas?

1. El trasfondo: la intriga política

Hace un mes, el 24 de junio, Raúl Maldonado, Secretario del Tesoro y Director Financiero de Puerto Rico, se presentó en directo por radio para alegar que un grupo de funcionarios del Departamento del Tesoro estaba operando “una mafia institucional” y que también intentaban sobornarlo. También confirmó que él estaba colaborando con el FBI para desmantelar esta “mafia”.

Pocas horas después de la entrevista emitida en WKAQ 580, el gobernador Ricardo Rosselló celebró una rueda de prensa y anunció la retirada inmediata de Raúl Maldonado de todos sus cargos por no haber informado al Gobernador de los actos ilegales que denunciaba. El gobernador Rosselló declaró que Raúl Maldonado había perdido su confianza y lo alentó a presentar toda la información a las autoridades.

El hijo de Raúl Maldonado, Raúl Maldonado-Gautier, sacó el tema públicamente en Facebook y acusó al gobernador de corrupción. El gobernador, alegó, se había reunido con Fernando Scherrer-Caillet (entonces presidente de BDO, una empresa de contabilidad) para pedir que se corrigiera un informe que afectaba a su esposa. También acusó a Rosselló de recibir el pago de BDO. Maldonado-Gautier luego acusó a la Policía Estatal de perseguirlo en un intento de silenciarlo, lo que llevó al actual comisionado de policía (y ex guardaespaldas del Gobernador Rosselló) a reconocer que era cierto.

2. Corrupción profundamente incrustada

Podría no haber surgido nada de todo el asunto, excepto por el hecho de que estas acusaciones arrojaron luz sobre las detenciones de Julia Keleher y Ángela Ávila-Marrero, ex Secretaria de Educación y ex jefa de la Administración de Salud, respectivamente, el 10 de julio. Junto a ellas estaba la detención de Fernando Scherrer-Caillet, el mismo empresario que trabajó estrechamente con Rosselló. En total, se enfrentaron a 32 cargos de lavado de dinero y estafa al gobierno federal. Estas detenciones son cruciales para entender el estado actual de la ira popular porque estos mismos funcionarios son la cara visible de los programas electorales y económicos de Rosselló.

Julia Keleher fue nombrada por el gobernador Rosselló para dirigir una llamada reforma educativa que no era más que un proyecto de privatización, que se encontró con una gran resistencia en todo Puerto Rico. Su toma de decisiones administrativas de arriba abajo, su reestructuración apresurada del Departamento de Educación que llevó al cierre de 283 escuelas y al traslado forzoso de empleados, la enfrentaron con los dos principales sindicatos de docentes, la Federación de Maestros de Puerto Rico y Asociación de Maestros de Puerto Rico. Para empeorar las cosas ella impulsó, con el apoyo total del gobernador Rosselló, el establecimiento de escuelas autónomas y un sistema de vales para los estudiantes con poca representación que desean estudiar en escuelas privadas. Los sindicatos de docentes atacaron, con razón, su plan como nada menos que el desmantelamiento de la educación pública, una lucha similar emprendida por los sindicatos de docentes en EEUU continental.

Ángela Ávila-Marrero dirigía la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico, creada a partir del Departamento de Salud desmantelado. A principios de los años 90, el gobierno de Pedro Rosselló (padre de Ricardo Rosselló) había privatizado los hospitales públicos y había lanzado un seguro de salud universal. La privatización de los hospitales se encontró con una oposición generalizada, pero el lanzamiento del seguro de salud universal fue bien recibido. Sin embargo, Puerto Rico estaba muy endeudado, y la carga de la atención médica (con Puerto Rico recibiendo sólo una décima de lo que recibían del gobierno federal estados similares, como Mississippi) recaía directamente sobre los puertorriqueños. Para financiar, entre otras cosas, el seguro de salud universal, Pedro Rosselló y los gobernadores subsiguientes realizaron préstamos insostenibles que llevaron a la bancarrota y a la actual deuda impagable.

Debido a que la educación y la salud están en el corazón de las preocupaciones nacionales en Puerto Rico, la noticia de estos arrestos creó una onda de choque en San Juan. Inmediatamente, se alzaron voces para instar a Roselló a que renunciase, incluso del congresista Raúl Grijalva (Presidente del Comité de Recursos Naturales que supervisa los territorios de Estados Unidos). Claramente, se estaba gestando una tormenta y Rosselló no tuvo más remedio que interrumpir sus vacaciones en Francia.

Esta vez, parecía que el gobernador no podría ocultar estos últimos escándalos. Estas mujeres no sólo eran el rostro del sufrimiento cotidiano de los puertorriqueños, sino que se veían agravadas por la hipocresía flagrante del mantra de “transparencia” invocado constantemente por la administración de Rosselló.

Los medios de comunicación cubrieron ampliamente los arrestos. Por supuesto, estos no fueron casos aislados. La gente seguía viviendo con la devastación que el huracán María había dejado a su paso, casi dos años después. Y luego estaba el alucinante contrato de 300 millones de dólares sin licitación para restaurar toda la red eléctrica de la isla, otorgada a la WhiteFish Energy Company de Montana. Ésta era un equipo de 2 hombres sin experiencia, pero con conexiones con el secretario de Interior, Ryan Zinke, ¡que cobraron más del doble de las tarifas vigentes! Estos fueron sólo algunos de los ejemplos más notorios de corrupción bajo el régimen de Rosselló.

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3. Chatgate

Y luego, hubo chats en Telegram, una aplicación de chat que aparentemente fue utilizada ampliamente por Rosselló y un grupo de miembros de su administración. Cuando se filtraron al público (tal vez por el mismo Maldonado-Gautier), Puerto Rico explotó de rabia y furia. Éste era un grupo de doce miembros masculinos del gobierno que arruinaron la reputación de los adversarios políticos, compartieron información confidencial que beneficiaba a los miembros del chat y elaboraron formas de cambiar la “narrativa” de los problemas sociales. Todo esto era suficiente para justificar el escándalo y el eventual colapso de la administración de Rosselló. Sin embargo, fue la vulgaridad, la blasfemia, la expresión sin filtro de la homofobia y la misoginia lo que creó una onda de choque tan inmensa en Puerto Rico.

La primera historia filtrada permitió a los puertorriqueños descubrir cómo se comportaba el gobernador Rosselló con su círculo íntimo. El lenguaje grosero, que calificó de “puta” a la ex presidenta del Consejo de la Ciudad de Nueva York, se burlaba de los muertos después del huracán María, que usaba insultos homofóbicos contra los políticos y el cantante Ricky Martin, fue la mecha que prendió el fuego.

4. Puerto Rico sale a las calles

Las demandas para la renuncia de Rosselló llegaron rápido. La Colectiva Feminista en Construcción organizó una protesta a la espera del gobernador en el aeropuerto, éste pudo evitarla y se atrincheró en La Fortaleza. A medida que el Centro para el Periodismo de Investigación publicó 889 páginas de chat, el movimiento rápidamente ganó terreno. El domingo 14 de julio, los trabajadores públicos de la Autoridad Eléctrica (UTIER) y los maestros (FMPR) organizaron una manifestación conjunta sin incidentes.

El lunes 15 de julio, los artistas tomaron la iniciativa y alentaron a los puertorriqueños a seguir manifestándose. Respondiendo a la llamada, más de 20.000 personas se reunieron pacíficamente hasta que la Policía antidisturbios fue desplegada. El periodista estadounidense David Begnaud estaba en directo cuando ocurrieron los enfrentamientos. Pensó que era muy probable que la policía provocara los enfrentamientos. Por primera vez en décadas, los puertorriqueños no estaban dispuestos a resignarse. Se declararon listos para luchar contra esta administración corrupta. Los manifestantes gritaban: “No tenemos miedo. Somos más”. Sus voces resonaron en las calles del Viejo San Juan. Arrojaron objetos incendiarios, piedras y ladrillos en respuesta al gas lacrimógeno y el spray de pimienta que la policía les arrojó.

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5. Redefinir la “democracia”

Como consecuencia de esta confrontación, el Viejo San Juan parecía un campo de batalla. El comisario de policía Henry Escalera realizó una rueda de prensa. Cuando se le preguntó sobre el uso intensivo de gas lacrimógeno y gas pimienta, culpó a los manifestantes y le ofreció al país una definición interesante sobre el significado de democracia:

“Estamos aquí para garantizar el derecho a la libertad de expresión. Estamos aquí para garantizar su derecho a la libertad de expresión y mirar lo que han hecho. Esto no es una democracia. Herir (a otros), lanzar gases lacrimógenos, lanzar adoquines, esto no es democracia. Este es un país democrático, un gobierno democrático, y lo defenderemos hasta el último hombre en pie. Estamos preparados para defender la democracia cualesquiera que sean las consecuencias, hasta la última gota de sangre. La policía, estos hombres y mujeres están aquí para defender la democracia y nosotros lo haremos”.

Sus palabras y su intento de cambiar la narrativa de los acontecimientos no pasaron desapercibidos para los manifestantes, que aceptaron el desafío. El miércoles 17 de julio, 500.000 personas de todos los ámbitos, incluidos los cantantes Ricky Martin, Residente y Bad Bunny y el actor Benicio del Toro, salieron a las calles del Viejo San Juan, donde se encuentra La Fortaleza. “Lucharemos hasta la última gota de sangre” y “No tenemos miedo, somos más” se oía en todas partes. Los puertorriqueños se estaban dando a conocer a los que tienen el poder que ¡Así es como funciona la democracia!

A la mañana siguiente, el gobernador Rosselló se vio obligado a reconocer la importancia de la manifestación. Sin embargo, insistió en que no renunciaría y que era su deber proteger la constitución (¡aunque no mencionó que la constitución puede usarse para impugnarlo!).

En este punto, Puerto Rico está en plena rebelión, redefiniendo la democracia desde abajo, donde la misoginia, la homofobia, la corrupción y el capitalismo depredador no tienen cabida.

Las cosas se están moviendo a un ritmo rápido. Anoche, los sindicatos de trabajadores se unieron a la protesta organizando una manifestación masiva frente a La Fortaleza, la mansión del gobernador, y una vez más dejaron en claro que permanecerían allí hasta que él renunciara. Esta vez, no hubo violencia y la policía antidisturbios no cargó con gas lacrimógeno. Tal vez, la estrategia de utilizar agentes encubiertos para infiltrarse en las protestas con el fin de poner a la opinión pública en contra de los manifestantes (como afirma la ACLU) ya no esté funcionando. Mientras se escribe este artículo, las protestas se están extendiendo a Ponce y Caguas. Lo que este movimiento ha hecho es deslegitimar a una clase dominante corrupta que ha apostado por la privatización y la austeridad. Esto sucede en un país que ya vive bajo las reglas opresivas de una potencia colonial representada por la Junta, designada por el Congreso de Estados Unidos, no por el pueblo de Puerto Rico.

El movimiento le ha dado a Rosselló hasta el domingo para renunciar y, en preparación, se están movilizando para otra manifestación masiva. Este es un movimiento que recuerda las luchas muy recientes en otras partes del mundo. Personas comunes de todas las clases sociales en Argelia, en Sudán y más recientemente en Hong Kong han demostrado el poder de las protestas para enfrentarse a la corrupción y al despotismo. El punto de inflexión exacto de cada protesta puede no ser predecible. Sin embargo, lo que es seguro es que cuando sucede, la necesidad de organizarse para unir nuestras fuerzas contra un oponente muy poderoso se vuelve extremadamente evidente.

José Hernández


  • Esta traducción fue publicada en el portal de nuestro grupo hermano en el estado español, Marx21.net.
  • Versión en castellano de Marx21.net. Traducción: Dani Bravo. Revisión: Paty Gómez

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